Todo el que me conoce lo suficiente, sabe que soy una persona
muy peculiar, sin que ello signifique poseer una mente endiablada.
Soy de los que piensan que la persona más romántica del mundo
es también la más apasionada en el sexo, y de eso vengo a hablaros.
Todos hemos deseado alguna vez pasar una noche desenfrenada
haciendo derretirse todo el Polo norte.
Unas horas de ensueño, que te dejan huella y aunque pasen las semanas sigues
sintiendo el tacto de la piel de esa persona rozando con la tuya. Sentir la
boca seca, temblor en las piernas y, en nuestro caso (de los chicos) bastante
incomodidad en la entrepierna.
Esa noche de pasión, que algunos y algunas afortunadas habrán
vivido te hace eso mismo, vivir. Considero que es algo que todos debemos experimentar,
porque al ser humano pocas cosas le excitan más que el morbo de lo atrevido o
prohibido. Esa chica absolutamente desconocida hace un par de horas a la que
ferozmente ansías desnudar y que de conseguirlo, algunos (y sólo auténticos
forofos) comparan con la sensación de remontar en la última jugada un partido
que te proclama campeón.
En estas situaciones sólo importa el físico. Puro deseo
carnal, miradas lascivas, coqueteo, mordidita de labios y finalmente se desata
la lujuria.
Por otro lado para quien no lo consigue, el calentón sin
final feliz no sólo deja tocado, sino que es una putada.
Al contrario, aunque no exactamente ya que también implica
sexo, está lo que se llama “hacer el amor”. Que resumiendo es placer sexual con
alguien a quien amas. Más emocional y sano, y también más bonito.
El sexo sin amor para mí es tan sucio como tentador, pero no
hay amor que se precie sin sexo, pues es el mayor vínculo de la pareja, donde
se demuestra de verdad el amor que sientes hacia alguien. Naturalmente siempre
hay quien se considera fiel defensor/a del sexo con amor jurando negarse a ello
si no hay sentimientos en medio, pero seamos justos, nadie es dueño de sí mismo
cuando te llevan al limbo. No me malinterpretéis, claro que hay lobas y lobos
inofensivos que tienen auténtico poder
mental, pero poder controlarlo no significa ser incapaz de volverse un toro.
Por si hasta ahora no ha quedado claro, no he hablado del
sexo por hablar, he mostrado mi faceta en este tema. Me considero un chico
bastante detallista y cariñoso, pero tener una importante doble cara no resta
valor a la más socialmente aceptado, a la persona.
Aquí te espero para hacerte el amor, para quererte, observando
tu llegada a través de mis ojos, el reflejo de mi alma.
